Martin VEGA

Baqueano que sigue su propio rastro

Es pintor, gráfico y fotógrafo. Quiero decir que desde lo matérico y el empaste informalista, organiza y clasifica las superficies gráficas. Martín Vega captura imágenes, las señala, las pesca y las fabrica. De un cacho de color, al fragmento ampliado por la xerox. Va fotografiando su gesto, práctica que ejecuta una y otra vez. Hace unos meses Martín, me mostró una serie de gráficas, donde el protagonista-actor era el marco, el "Parergón", según Derrida: el marco se convierte en una expresión de tipo de: diferencia, suplemento, himen, farmacón. No está, simplemente adentro o afuera, ni adentro y afuera, o ni adentro ni afuera, lo que produce el objeto artístico era el señalado como el lugar de la definición. Hoy estas operaciones, están incorporadas, las exhuberantes pinturas son tematizadas en los grabados, a lo despojado del primer acontecimiento. Se escucha la pintura. Otra vez entonces, preparar todos los materiales, para tocar con la pintura una sinfonía gráfica de una sola pieza, de una vez por todo, para siempre, ahí va mi sangre, pintar. Martín Vega busca y produce encuadres, donde el protagonista es la materia, después navega sobre él, con un catalejos, desde allí hace sus descubrimientos y va fundando y fundiendo manchas y texturas, como un cartógrafo convierte la pintura en un paisaje, en un lugar geográfico, y por donde viaja documenta el fondo de las aguas. En la pintura siembra materia y desde la gráfica cosecha desiertos, y mientras más alto vuela, buscando su presa, más se ve el ojo del habitante de hachis. Rastrear el gesto, ya de vuelta del gesto. Por los ojos de buey en alta mar, de mudanza, señalando lo invisible, el horizonte del grabado. Poner el color, sugerir, dripear, aplastar, pegar, colocar, ampliar, darle derecho a lo sucedido de los encuentros, bienvenidos los desterrados. Leonardo siempre recomendaba detenerse en las manchas de humedad porque ahí sucedía todo. Martín Vega tiene su mirada afiebrada por el infinito y la multiplicación de sus signos, los que él convoca hasta convertirlos en una galera o galería donde se coleccionan todas las huellas, todos los rastros, todos los gestos de todos. Y ese ha sido precisamente su trabajo, abordar pacientemente, como un oriental el estudio de su gesto. Tarjetas postales, de local, de turista, de extranjero. El viaje como abandono, abre las puertas de lo nuevo, deja al viajero en medio de la incertidumbre, del riesgo de elegir, de apostar, de aventurarse y tirarse al precipicio de la lengua, lo creativo del efluvio. FERNANDO "COCO" BEDOYA

 

 

 

Un escalon por encima del deseo

 

 

 

 

3 disparos: 60 x 23 cm, tinta.

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